Su burla no apuntaba a Noa, sino a los actores que habían expresado esas opiniones. Hablaban como si nunca hubieran visto a una mujer más bonita que Noa. Pero ahora, al recordarlo, le pareció normal que hablaran así de ella. Era de verdad hermosa y su belleza destacaba entre todas las actrices.
Cuanto más pensaba en ello, más convencido estaba Simón de que tenía buen gusto en las mujeres.
Después de salir del elevador, Simón preguntó:
—Pueden tomar mi auto y les hago la compañía hasta el set. ¿Q