El vicedirector se rascó la cabeza avergonzado y respondió:
—No lo sé —luego miró hacia Noa—. Querrá que tu hermana sea su novia.
Manuel frunció los sabios. Se veía muy disgustado.
Al ver su reacción, el vicedirector se apresuró a explicar:
—Solo bromeé. No lo tomes en serio.
Noa le echaba miradas a Manuel como si le preguntara: “¿El vicedirector sabe de nuestra relación?”
Manuel notó su mirada y entendió de inmediato qué quería decir, por eso indicó al vicedirector:
—Explícaselo a ella.
—Vale —