Al parecer, Noa ya había tomado una decisión. Fernando no sabía qué hacer y solo pudo mirar a Alex en busca de ayuda. Sin embargo, los ojos de Alex se posaron en el rostro de Noa. Después de un largo silencio, Noa giró la cabeza y se encontró con la mirada de Alex.
—¿No dijiste que tenía que elegir un papel? —preguntó Noa.
—Si eliges el papel secundario, ¿cómo se lo explicas a tu abuelo? —respondió Alex.
—Le diré que me gusta este papel y me entenderá.
—Entonces explícaselo tú misma.
—Sí, se lo