La joven se sorprendió por la belleza impactante de Noa, pero rápidamente se recompuso.
—Hola, ¿eres la señorita Noa? Soy la asistente de Manuel. Me pidió que viniera aquí para recoger...
—Sí, lo sé. ¿Dónde está él ahora? —interrumpió Noa.
—Hay demasiada gente por aquí. Ven conmigo —respondió la joven. Sin esperar respuesta, la joven tomó la iniciativa y agarró el equipaje de Noa. Noa pensó en decirle que no era necesario, pero una vez que la joven tomó el equipaje, se sumergió en sus propios pe