…― ¿Cómo es que el capitán Elrod, puede tener una esposa como esa?
―No lo sé, pero la verdad es que me causa un poco de lástima.
Las dos mujeres siguieron sus pasos, mientras que yo caminaba de manera tranquila por el centro comercial, detuve mis pasos y di un largo suspiro mientras que miles de maldiciones vieron a mi cabeza.
―Mi señora… ¿Se encuentra bien?
Entonces mis ojos fueron directamente a mi secretaria, aquella que parecía preocupada, pero sabía que de demostrar algún tipo de fragilida