“A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo".
Jean Paul Sartre
Esa misma tarde, María espera el mensaje de su amante, pero él no está. Pareciera haber perdido el interés en estar con ella. O tal vez piensa que ella realmente está con otra persona.
Su conciencia está limpia, si hubiese querido estar con alguien más, lo haría. Pero no ha logrado quitarse de la mente, de la piel y de su corazón lo que siente por Mario.
Mientras descansa revisando sus redes, recibe una llamada del