“No hay encuentros accidentales entre almas”.
Sheila Burke.
Despertar al lado de él es maravilloso, María lo contempla, su cuerpo, su rostro mientras duerme. ¿Es posible tanta felicidad? Se pregunta a sí misma. Respira profundamente, se sienta en la cama con cuidado para no despertarlo. La resaca es grande, bebió demasiado. Pero valió la pena.
Se pone de pie para ir al baño. Abre la regadera de agua tibia, la piel se le eriza completamente. Es increíble poder estar en ese lugar. Repasa mentalme