Esa voz, el calor de esos labios, esa mirada que me quema y a vez me reconforta, me suaviza, ¿estoy soñando? esto no es real, este hombre que está frente a mí, no puede ser Marlon; mis piernas están a punto de flaquear, como ya es normal en mí cuando algo me perturba, mi cuerpo comienza a temblar, pero ahora no Fernanda, tienes que controlarte, tú eres una profesional y estás en una cena de negocio.
Rescato mi mano, trago en seco y me dirijo a los presentes.
—Buenas noches señor