El sueño me vence y me quedo dormida, no sé por cuánto tiempo, de pronto despierto y miro hacia el rincón, la chica de los tacones rojos está allí sentada en el rincón con los ojos abiertos, temblando del frío.
Tomo una de mis mantas y la cubro con ella, la chica me mira, veo que tiene lágrimas en sus ojos.
—Gracias por la manta.
—¿Quieres que te haga compañía?
—Sí.
Busco mi manta y me siento a su lado.
—¿Por qué lloras?, bueno es obvio que lo hagas estamos aq