Mundo ficciónIniciar sesiónLucía cerró los ojos un instante, buscando la calma que parecía escapársele entre los dedos. Pero la calma era un lujo que no podía permitirse cuando Loreta estaba tan dispuesta a invadir su espacio una vez más. Se giró hacia ella, con la tensión clara en su mandíbula.
—Loreta, por favor —dijo, su voz más firme ahora—. Sé que intentas ser amable y una gran persona, pero... ya llegué a







