Él agarró un cuchillo en la cocina, retrocedí algunos pasos por como lo tomo en sus manos. Él de inmediato nota el miedo en mi rostro, es obvio que tengo miedo, no quiero que este imbécil me mate en un momento de desesperación. No obstante, para mi sorpresa, él no me atacó. Tomó unos encendedores y caminó hacia atrás.
—No te muevas porque te voy a dejar algo claro, no me pienso dejar agarrar de la policía, porque no voy a ir a parar a una cárcel como si yo fuera un vil delincuente, creéme que