Hanna
Las puertas se abrieron, dejando ver a mi tía sonriente como siempre, con un color de cabello totalmente diferente e irradiando felicidad. Al verme me dio un abrazo tan fuerte que sentía como me iba a arrancar la cabeza.
—Mi amor no sabes cuanta falta me hiciste, estás muy hermosa. Sigan, por favor entren que ya casi vamos a servir la cena y solo faltabas tú mi amor y obviamente Luisa no, —mi tía mira a Juan—. Usted también puede seguir, no sé quién es pero recuerdo que ya lo había visto