Pablo
Ella trae una sonrisa como si disfrutara todo esto, le hago señas con mi mano para ver que quiere, ella mira hacia adentro y luego sigue. Cierro la puerta, en verdad estás visitas inesperadas no me gustan, me desesperan, en especial por la cantidad de problemas que esa mujer ha logrado en mi vida.
—¿Se te ofrece algo? La verdad es que no tengo muchas ganas de verte —dije con bastante arrogancia, ella siempre me ha dado asco.
—Uy, parece que hubieras comido alacranes, acaso tu amiguita no