Capítulo 90 Lo que todavía no se ve
Esa mañana Ofelia no tenía más remedio que salir temprano de su cama; al día siguiente viajaba a Buenos Aires y Lissandro a São Paulo.
El sol entraba suave, iluminando telas, bocetos y maniquíes; la nueva colección ya estaba en Argentina y parecía como si todo estuviera listo para avanzar al siguiente nivel.
Y, en cierto modo, lo estaba.
Ofelia estaba sentada en su oficina, con la laptop abierta frente a ella, revisando correos mientras terminaba de aj