Capítulo 133 Lo que exigís… tiene precio
Cuando Lissandro entró en la habitación, bastante nervioso después de hablar con Milagros Saavedra, Ofelia no esperó.
No lo dejó hablar. No le dio espacio para nada.
Se paró de la silla nerviosa y le dijo:
—La doctora dijo que si sigue así… en unos días le dan el alta —dijo, sin rodeos—. Y no podemos permitir que la lleven al orfanato de nuevo… tenemos que resolver dónde va a vivir. ¡Ya!
Lissandro la miró.
Un segundo.
Dos.
Viendo cómo Ofelia ya peleaba