CAPÍTULO 41 La heredera que no entendía el juego
El pasillo estaba en silencio cuando Natalia salió del despacho.
Los tacos retumbaban en el mármol mientras avanzaba con la espalda recta.
Sonrisa contenida.
No miró hacia atrás.
No se dio cuenta de que las cámaras seguían grabando.
Había sentido el interés en los ojos de Lissandro.
Había visto la duda cuando habló de Ofelia.
Había escuchado el tono cuando dijo “lo vamos a evaluar”.
Eso no era rechazo.
Fue una propuesta de ellos.
Era una puerta