CAPÍTULO — Ofelia
Durante un segundo el mundo desapareció.
Las luces, la música, los aplausos, los flashes… todo quedó lejos cuando Lissandro apareció frente a ella con aquel ramo de rosas rojas que parecía latir al mismo ritmo que su corazón.
Se arrodilló.
Ahí.
Delante de todos.
Sin titubear.
Ofelia sintió que el aire le faltaba.
No era parte del plan.
O tal vez sí… pero no así.
No con esa forma de mirarla que no parecía actuación, no con esa intensidad limpia, desnuda, imposible de