Guillermo no pudo evitar poner una expresión de asombro cuando vio a Luis José parado en la puerta hablando conmigo. Su cara palideció totalmente, se puso muy nervioso y enseguida se acercó a él y le dijo molesto:
— ¿Se puede saber qué haces aquí en nuestra casa?
— Vine a buscar a Ana Paula y a contarle toda la verdad que le has ocultado durante estos dos años.
— ¿ Pero cómo te atreves a tener el descaro de venir a buscar a mi esposa después de toda la canallada qué has hecho? Se necesita ser b