La tensión en la sala era inminente. La expresión de Abril reflejaba asombro y desesperación. Se sentía perdida, sin saber cómo desahogar su coraje. Humillada y despreciada por mi padre, el resentimiento crecía en su interior.
El abogado tomó la palabra:
—Señores, hemos concluido con la última voluntad del señor Pedro Rincón. Solo me queda entregar a Ana Paula esta carta, escrita de su puño y letra. El contenido debe ser conocido solo por ella.
Abril no pudo aguantar más el coraje que la est