Abril temblaba, pero no por el frío de la noche, sino por el coraje que ardía en su pecho. Todo lo que había vivido, los secretos que había guardado celosamente, ahora se desmoronaban ante la reaparición de Rubén. El hombre que la había arrastrado a un mundo de intrigas y peligros, y que ahora amenazaba con sacarla de su zona de confort.
Miró a su alrededor, asegurándose de que nadie la espiara. No podía permitirse que descubrieran su oscuro pasado. La voz de Rubén sonó al otro lado del teléfon