Guillermo se despertó sobresaltado por la llamada. Al colgar, me miró con preocupación y preguntó:
— ¿Qué pasa, cariño? ¿Por qué Barradas te llamó a esta hora?
— Se trata de mi madre. Las cosas no están bien con ella, y debo regresar a México con urgencia.
— ¿Regresar a tu casa? —Guillermo palideció—. Sabes lo que eso significa para ti, enfrentarte a ese pasado del que querías huir.
— Sí, debo regresar. Mi madre está internada en la clínica por una sobredosis de alcohol.
— Lo siento mucho. No s