Al llegar a casa, Jason se dio una ducha mientras Adeline le preparaba ropa limpia.
Esa noche cenaron juntos, charlando con tranquilidad durante la comida. Cuando terminaron, regresaron a su habitación. Adeline tomó uno de sus libros gruesos de la colección y se acomodó en la cama, apoyándose cómodamente contra el cabecero.
Jason, en cambio, no podía dejar de pensar en Andrew y Odette. La curiosidad terminó ganándole, así que decidió preguntarle a Adeline.
—Cariño… —llamó Jason, acostándose boc