Adeline guardó silencio por un momento. Luego, una amplia y radiante sonrisa se extendió por su hermoso rostro. Soltó una pequeña risa, incapaz de contener la felicidad que le llenaba el corazón. Siempre había deseado un hijo—más que cualquier otra cosa—y ahora, por fin, su deseo se había hecho realidad. La debilidad en su cuerpo y el tono pálido de su piel desaparecieron al instante, reemplazados por emoción y pura alegría.
“Jason… estoy embarazada,” susurró en su corazón. No podía dejar de so