77. Charla nocturna
Las primeras semanas después de aceptar darle una segunda oportunidad a Chasse fueron tranquilas, casi demasiado tranquilas. Nos movíamos con cautela, aprendiendo a convivir sin tocar las heridas más profundas. Ambos sabíamos que no podíamos seguir así para siempre. Había demasiados recuerdos, demasiados errores que aún no habíamos abordado, y si realmente queríamos construir algo nuevo, tendríamos que enfrentarlos. Fue Chasse quien sugirió que habláramos abiertamente sobre lo que había pasado.