76. Segunda Oportunidad
Desperté con una sensación de calma completamente inesperada, a pesar de pasar la noche anterior prácticamente en vela, después de que Chasse se fue, apenas había dormido. Mi mente estaba inundada de pensamientos sobre aquel beso, sobre todo lo que significaba y lo que implicaba para nosotros. Había sido un momento real, un reflejo de lo que todavía existía entre nosotros, pero también un recordatorio de todo lo que habíamos perdido.
Mientras preparaba el desayuno, escuché a Emma corretear por