57. Nuevo Comienzo
El tren se detuvo con un ligero chirrido metálico, y la voz del conductor anunció nuestra llegada a la pequeña ciudad que ahora llamaría hogar. Miré por la ventana, dejando que el paisaje que me recibía se impregnara en mi memoria: calles tranquilas, casas alineadas con jardines floridos, y un cielo despejado que parecía ofrecerme la paz que tanto anhelaba.
Me ajusté el abrigo y tomé mis maletas. No eran muchas, pero contenían lo suficiente para empezar de nuevo. Al descender del tren, el aire