50. Clausulas del Corazón
El contrato.
Era una palabra que había intentado ignorar, un acuerdo firmado en un momento de desesperación que ahora parecía atarnos como cadenas invisibles. Durante semanas, Chasse y yo habíamos esquivado mencionarlo, pero su presencia era ineludible. A pesar de nuestros esfuerzos por acercarnos o distanciarnos, siempre estaba ahí, como un recordatorio de que nuestra relación había comenzado con términos y condiciones, no con amor.
Esa mañana, mientras revisaba algunos documentos en la mesa d