31. Redención
Desperté temprano aquella mañana con la sensación de que el día traería consigo respuestas, aunque no estaba segura de si serían las que deseaba escuchar. El recuerdo de la conversación con Chasse la noche anterior seguía fresco en mi mente. Habíamos decidido enfrentar juntos las sombras de su pasado, pero la incertidumbre aún pesaba sobre mi pecho.
Él todavía dormía, su respiración profunda y pausada, como si el sueño fuera su única tregua de los problemas que nos rodeaban. Me quedé mirándolo