Al ver a Sofía sin palabras en su lugar, el ánimo de Laura se sintió un poco más aliviado.
Se relajó un poco y habló fríamente:
—Bien, ¿qué quieres aquí?
Sofía finalmente recordó el motivo de su visita:
—No es gran cosa, Laura, solo estoy preocupada por ti. ¿Cuándo vas a volver a casa?
Con lágrimas en los ojos, miró a Laura y continuó:
—Laura, aunque te hayas peleado con mamá, no deberías salir de casa de forma tan impulsiva. Todos estamos muy preocupados por ti.
Laura rió fríamente:
—¿Preocu