Pero en su rostro seguía teniendo esa expresión calmada, obediente y adorable de una pequeña princesa. Ella caminó hacia adelante sonriendo para consolar a su padre rey y madre reina.
—Sí, creo que mi hermana menor pronto reconocerá a nuestro padre rey y madre reina. Padre rey y madre reina, sólo tienen que esperar un poco más.
Sus palabras reconfortantes hicieron que el rey y la reina finalmente notaran a su hija mayor adoptada, la gran princesa.
—Dilia, tú siempre serás el hijo más querido de