Pasaron tres días y todo resultó extraño.
Era verlos en la escuela y también en mi casa, dando vueltas, metiéndose a la piscina, utilizando el gimnasio y viéndolos estudiar en mi sala. No es que se sentía extraño malo, se sentía extraño bueno, porque no estábamos solos, pero si sentíamos con Henry que nuestra vida había dado un giro importante.
—¿Cómo estás? —me le acerco a Henry, el cual está cocinando algo para todos.
Beg lo está ayudando, pero se fue un segundo al baño y aproveche que estaba