Bebía en el bar mientras la música anticuada tocaba de fondo y el bullicio de los hombres la aturdían por completo. Aquel lugar era un desastre.
Había una manada de hombres sentados en una mesa ubicada en una esquina que no dejaban de cantar de forma espantosa.
Se llevó el pico de la cerveza a los labios y bebió el contenido, cerrando con cierta seducción sus ojos ya que detectó que el hombre a dos asientos de ella la estaba observando. Largó un suspiro tras posar nuevamente la botella de vidri