—Tu bebida. No me hagas buscarte por toda la casa la próxima.
La paciencia de Denis estaba en lo más bajo y me puso mala cara cuando me dio mi bebida que ya parecía estar temblada.
—Gracias por no tirarla—le digo, sincera.
Le doy un sorbo al daiquiri y siento lo delicioso que es. Dios, el que esté haciendo las bebidas es un maldito genio.
—¿Dónde estabas? —me pregunta Denis, curiosa.
—Acompañé a Travis al baño—al ver que estaba sorprendida, cambié la expresión de mis palabras—. Perdón, quise de