42.
—¿Puedo acompañarla?
Levanto la vista y está Mark con un traje blanco con una pajarita en el cuello. Me observa, sonriente, poniendo sus manos encima del respaldo de la silla y con una sonrisa simpática.
—Mark—suspiro, tragando el trozo de carne que tengo en la boca—Mark—vuelvo a repetir esta vez con la boca vacia—. Sí, sí sientate—le pido, haciendo un gesto de mano para que lo haga.
Sonríe, complacido y toma asiento a mi lado mientras una maravillosa orquesta suena de fondo. Hay personas m