CAPÍTULO 22.
LUZ MARTIN.
No esperaba que le hiciera de nuevo esa pregunta. Y él no parecía cansarlo en oírla. Al verme despertar, se levantó del sofa, bostezó y estiró sus brazos. Luego, se levantó tomándose su tiempo y se sentó en la cama, a la altura de los pies. El colchón se hunde.
Escucho que llueve, creo que son las cinco de la tarde porque ha empezado a oscurecer y la luz del pasillo del hospital (está la puerta abierta) ya se encendieron automáticas.
Mark, avergonzado, comienza a hablar