Cuando terminó de comer, Sara agradeció a Odete por la comida y la compañía.
—Creo que voy a volver a la habitación ahora —dijo, levantándose.
Odete la observó con atención.
—No deberías aislarte tanto —comentó. —Hay varios lugares hermosos por aquí. Deberías dar una vuelta, tomar un poco de aire.
Sara dudó.
—Renato me dijo que hay varios perros por la propiedad… —respondió, recordando de inmediato la forma en que él la había amenazado la noche en que llegaron allí.
Odete frunció el ceño.
—No t