—Suéñalo, Alfredo, ustedes serán lo que son, solo mi sombra —aseveró con furia y se alejó, pero Sebastián se veía descontrolado, Hugh lo notó y se acercó a él aprovechando la ocasión
—Padre, ¿Qué te sucede? ¿Te ves fuera de control?
—¿Dónde está Violeta?
—No lo sé, estaba por aquí, quizás en el jardín.
Caminaron juntos, y salieron, entonces pudieron verla, estaba a unos pasos de ellos, hablando con ese hombre, con Pablo Lanzi, y Sebastián sintió que podía morir de terribles celos solo de verla c