Violeta se metió a la ducha, el agua fría corría refrescando su cuerpo, cuando él entró a su lado, ella sintió sus mejillas ruborizadas, sintió esos grandes manos abrazándose a su cuerpo, Sebastián depositó dulces besos por su espalda, y ella solo lo disfrutó
—Ahora todo está bien, ya no tenemos que preocuparnos —dijo ella, colgando sus manos en su cuello
Él asintió, besando sus labios con pasión, el agua corría por sus cuerpos, y él estrechó su cintura entre sus brazos, pegándola a su cuerpo,