Al poner un solo pie dentro de la mansión, esa jaula de oro donde había vivido atrapada sin ver la luz del sol por tanto tiempo, miles de emociones llenan mi mente y mi corazón. Cada rincón de esta casa y horrible lugar están llenas de mis recuerdos, momentos felices y también… Tan deprimentes…
Caminando por el vestíbulo hacia las escaleras, soy obviamente recibida por mi Nana Karina, la cual al oír por la servidumbre que yo había venido a casa, no dudó en abandonar la cocina y sus deberes para