Capítulo 58.
Me cuesta un poco reaccionar, ya que a pesar de que ha ocurrido con mayor frecuencia de lo que me gustaría, nunca es fácil habituarse a sentir y ver un arma siendo apuntada directamente hacia tu rostro.
Sin embargo, cuando vuelvo en mi misma, lo más rápido que puedo pongo a David en mi espalda protegiéndolo con mi propio cuerpo e interponiéndome entre él y el señor Novikov.
—Señor Novikov… —susurro intentando calmar la situación.
—¿Creías que yo no sabría quién eres? —pregunta él con un tono de