—Cariño… —murmuró Verónica con un tono suave y calculado. Elegir bien sus palabras siempre había sido su fortaleza, y esta vez no era la excepción. Quería tranquilizarlo, o al menos, ganar algo de tiempo. —No te angusties por esa noticia. Si ella no aparece…
Marcelo la interrumpió bruscamente, como si no pudiera contener la rabia que llevaba en su interior.
—Si Elena no aparece, los que estaremos perdidos seremos nosotros —dijo con una voz cargada de enojo más que de tristeza, como si las palab