Las palabras del mayordomo resonaban en la mente de Giovanni: “La señora está intentando manipularnos”, “Su juego de seducción está funcionando”, “Tal vez fue un plan trazó con su padre”.
Con esos pensamientos dominándolo, se apartó de los labios de Elena, casi con rabia contenida. La sujetó bruscamente de ambos brazos para alejarla, aunque con suficiente control para que no cayera por la fuerza de su movimiento.
Elena abrió los ojos, desconcertada. Frente a ella estaba de nuevo ese hombre frío