Jason quería asegurarse de que Camille estuviera bien, antes de continuar con la cruzada que tenían entre manos. Los culpables de lo sucedido a su mujer iban a pagar, pero antes, tenía que verla.
—¿Se cumplieron mis órdenes de llevar a Camille al cuartel general de Las Cobras? —le preguntó a Wilson, cuando subieron a los automóviles.
—Sí —respondió Wilson—. Llegaron hace diez minutos y los instalaron en tus habitaciones.
—Llama a esos soldados que la llevaron y ordénales que se queden frente a