Evaline se puso de pie, no se quedaría en casa esperando.
Sin embargo, cuando llegaron al centro de la ciudad, no sabían hacia dónde dirigirse. Tenían nombres, pero si eran poderosos como imaginaban, nadie les diría una palabra.
—Algo tenemos que averiguar. ¿Quizás en el hospital? —preguntó Logan con esperanza.
—¿Qué dijo el médico que atiende a Darrin?
—Que ya no es su paciente. Él no sabe nada —respondió Evaline.
Una llamada de uno de los hijos de la pareja, interrumpió la conversación. Y aun