Camille inclinó la cabeza mientras se mordía los labios. Seguía sin entender el motivo de aquel divorcio.
—¿Por qué quieres divorciarte?
—No tengo que darte explicaciones. Cumple con lo que acabo de pedirte, y tendrás tu dinero —respondió Amber.
—Es ridículo lo que me pides. Se casaron por algo. Me contrataron porque este matrimonio era inevitable, ¿por qué te quieres divorciar?
Amber se encogió de hombros y le respondió que no le importaba por qué quería hacerlo. Camille solo tenía que pedirle