A la mañana siguiente, Jason cambió su rutina diaria, en vez de ir directo a la oficina que ocupaba cuando no estaba con sus hombres, se quedó para tomar el desayuno con Camille.
Ella se sorprendió, apenas lo vio entrar al comedor. Cuando se levantó bien temprano en la mañana después de pasar una noche inquieta por lo ocurrido en el día, no pensó verlo antes de irse a trabajar.
—Buenos días, preciosa —Saludó él nada más sentarse.
—Buenos días, Jason —respondió ella con timidez. La expresión de