Capítulo — A oscuras
La casa estaba en silencio. Betina ya se había ido a dormir, y ellos, después de arreglar un poco la cocina, hicieron lo mismo. Se ducharon en silencio, sin apuro, como si ambos supieran que esa noche necesitaba otro ritmo. Carolina se puso un camisón lindo, delicado, uno que le gustaba mucho y que tenía guardado en la casa de su madre. Nunca lo había llevado a la casa de Mauro, nunca se había permitido sentirse así allí.
Lo sacó del placard, lo miró un instante y pensó, c