CAPÍTULO 42— A oscuras
Betina ya se había ido a dormir y ellos, después de arreglar un poco la cocina, hicieron lo mismo. Se ducharon sin apuro, como si ambos supieran que esa noche necesitaba otro ritmo. Carolina se puso un camisón lindo. Era blanco, con pequeños detalles rosados, puntillas finas que lo hacían delicado y femenino, nada exagerado. Lo sacó del placard, lo miró un instante y pensó, casi sorprendida:
—Me gusta…
Era tan delicado y lo tenía guardado en la casa de su madre hacía mu