CAPÍTULO 177 — El mensaje que nunca escuchó
La nieve caía con una lentitud hipnótica sobre las calles de Toronto, cubriendo el mundo con una sábana blanca que amortiguaba todos los sonidos. Desde la ventana del pequeño apartamento que compartía con Kevin y Soledad, Mía Castell observaba cómo las luces de la ciudad se quebraban en mil pedazos sobre el hielo de la vereda. El invierno canadiense era una criatura distinta a todo lo que había conocido en Montevideo; era más profundo, más mudo, y se