CAPÍTULO 109 — A la luz del amor
Apenas cruzó la puerta del apartamento donde ahora vivía con Gabriel, Carolina comprendió que él había preparado algo especial. La música llegaba suave desde el living, las velas daban una luz tibia y la mesa estaba servida para dos.
No había ninguna fecha importante marcada en el calendario. Aquella cena respondía a una decisión.
—¿Qué significa todo esto? —preguntó, apoyando una mano sobre el vientre de siete meses.
Gabriel apareció desde la cocina con una