(Jimmy)
Kimmu preparaba las tostadas con mantequilla y azúcar que le gustaban a mi hijo. No sabía porque, pero no podía dejar de mirarla. Santo cielo, era como si estuviera contemplando a un ángel. Ella sonrió cuando me vio hipnotizado.
—¿Qué te sucede? —preguntó divertida.
—Eh… Nada, es que sigo pensando en este tonto encierro. —dije, buscando una excusa que sonara convincente.
Mi hijo jugaba todavía con los lápices. A veces apretaba tan fuerte los crayones que también rompía las hojas. Me ens